Intendentes temen que todo sea para el ADN K

La Presidenta, a través de su mesa chica, monitorea el juego de los jefes comunales, y ya mandó a decir que deberán ceder espacios en los concejos. Algunos amenazan con ir a las PASO. El PJ pierde terreno, Scioli espera paciente, y La Cámpora se ilusiona

“No va a ser todo Cámpora, pero va a ser todo puro”. Con esta frase describen los operadores de la Casa Rosada la idea imperante acerca del armado de las listas para octubre. Y esa concepción va más allá de la nómina de diputados nacionales y de
las boletas seccionales. Los muchachos de Unidos y Organizados, sector en el que La Cámpora adquiere cada vez más poder, también buscarán bancas en los concejos deliberantes.

Cristina obserba

La omnipresencia dominante de Cristina Fernández; el blindaje con el que se maneja, sin permitir una llegada directa a ella de los operadores y armadores políticos; el crecimiento de los jóvenes K y la idea de encerrarse cada vez más en los pingüinos puros pone paranoicos a legisladores e intendentes bonaerenses.

La mayoría de los diputados y senadores cuyo mandato vence el 10 de diciembre están preocupados porque deben renovar su banca y ningún padrinazgo está en condiciones de asegurarles nada. “La lista seccional ya no nos importa tanto; en la última elección la armaron en Casa de Gobierno, La Cámpora y Carlos Zannini. Scioli no pudo defender la postura de la Provincia, su postura; en realidad, no dejaron que la defienda”, recuerda un alcalde de la Primera sección, casi resignado a no tener a nadie en la nómina de senadores. Pero no todos los popes distritales están dispuestos a ceder lugares históricamente asignados a sus municipios.

Los intendentes prometen, por lo bajo, defender con uñas y dientes su lista local, pero los últimos antecedentes los muestran sumisos a las decisiones de quien tiene la sartén por el mango, por poseer, nada más y nada menos, la caja de la obra pública. En algunos casos amenazan con ir a internas; en otros, con dar directamente el portazo; y algunos apuestan a una salida tangencial, esperanzados en candidaturas por ahora virtuales.

Cualquiera sea la decisión, las intervenciones kirchneristas en los distritos podrían alterar las composiciones de los concejos; y son muchos los intendentes acostumbrados a gobernar “sin esos contratiempos”. La experiencia de 2011 vivida por Carlos Selva, de Mercedes, es un espejo en el que comienzan a verse los alcaldes del Conurbano. “A Selva, aquella vez lo dejaron solo ante el avance de La Cámpora; cuando fueron por él nadie dijo nada. Ahora, que golpean la puerta de ellos, se inquietan”, graficó un dirigente, en una interpretación vernácula del poema de Martin Niemöller, que la popularidad concedió a Bertolt Brecht.

“No necesitamos colgarnos de una boleta nacional o provincial, vamos a pensar en Pilar, Pilar y Pilar”, dijo públicamente el intendente de ese distrito, Humberto Zúccaro, en un discurso con una ristra de críticas hacia los gobiernos nacional y provincial, mientras se definió cercano a Sergio Massa. Anticipó que puede ir solo a las urnas, con una boleta corta. También la emprendió contra La Cámpora. “No nos dejemos pasar por encima por pibitos de 25 años, con traje y corbata, que cobran 20 lucas”, castigó. En caso de un acuerdo con el Gobierno nacional, en su sector aseguran que no dejarán más de un espacio en la lista de concejales; de lo contrario, se irán.

Este pensamiento es compartido por la mayoría de los intendentes, aunque prefieren evitar decirlo abiertamente. Esperan la decantación de los acontecimientos para actuar de acuerdo a las posibilidades y libertades probables concedidas desde el poder central. Mientras tanto ya echan a rodar nombres.

Estos anticipos están lejos de amedrentar a la Rosada, pero también funcionan como tubos de ensayo para ver cuál es la reacción en los altos mandos.

“La lista de concejales siempre la armé yo, y ésta no va a ser la excepción”. Palabras más, palabras menos, esta frase la repitió una veintena de intendentes con los que La Tecla dialogó. “Si La Cámpora llega con buena predisposición, va a tener su lugar, pero uno y nada más; si no, vamos a las PASO”, advirtieron algunos de ellos.

“En los distritos en los que hay veinte concejales, como el nuestro, el oficialismo renueva un tercio del total, por lo que tampoco hay demasiados lugares para repartir a la hora del armado de la lista”, contó un jefe comunal de la Primera, para quien “con los concejales no se mete nadie”.

El mismo alcalde pidió no demonizar a La Cámpora, y reconoció que “es lógico” dar lugar a los jóvenes. “Hay que hacerle un espacio a la rama femenina, a la sindical, al viejo peronismo, que siempre estuvo, y también a los pibes”, culminó.

“Cada uno verá en su momento; en algunos distritos habrá acuerdos, y en otros no, y cada uno sabrá evaluarlo en función de la representatividad que tenga”, reflexionó un mandatario de la Tercera sección.

De todos modos, la mayoría reconoce que será prácticamente imposible gobernar dos años más sin asistencia de obra pública, castigo de manual en estas circunstancias. Tienen espejos en los que mirarse, y eso los espanta. Como contrapeso exhiben un poder territorial muy necesario para asegurar la victoria a nivel nacional. Es el principal argumento para negociar.

Aun así, la advertencia de la Casa Rosada de ir por lugares en las listas locales provoca cierta paranoia en los barones, verdaderamente inédita en algunos de ellos.

Gentileza www.latecla.info

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